A fondo...

Una boleta, varios proyectos

Los proyectos legislativos para implementar la boleta única en 2023.

Publicado el 29 de abril del 2022
Por: Facundo Gabriel Galván

Las reformas electorales deben llevarse a cabo en los años no electorales, al menos eso dice el principio reiterado hasta el infinito en el mundillo dedicado a estos temas. Y, efectivamente, la ventana de oportunidad para discutir la introducción de novedades en el sufragio que se abre en 2022 es doblemente relevante: primero -claro está- por ser año no electoral pero, además, por tratarse de un año previo a una elección presidencial.

En la Argentina ya se votan cargos electivos nacionales y provinciales con boleta única papel (BUP) desde hace varios comicios. Para cargos nacionales, tanto en el padrón de residentes argentinos en el exterior como en el de privados de libertad hace muchos años que se vota utilizando boletas únicas confeccionadas por la Cámara Nacional Electoral. Un dato particular sobre este punto, en los comicios legislativos nacionales de 2021, la boleta única de CABA para estos dos padrones, incluyó tanto la categoría de Diputado Nacional como la de Diputados de la Legislatura de la CABA en el mismo instrumento de sufragio, esto implica que, al menos una pequeña parte del padrón argentino,  ya votó con una boleta única “multinivel” para una elección en simultaneidad de cargos nacionales y provinciales.

También desde hace más de una década se ha avanzado en la boleta única papel en algunas provincias, como Córdoba y Santa Fe, a las que se ha sumado recientemente Mendoza que prepara su debut en 2023. Si bien no la ha utilizado hasta ahora, el Código Electoral de CABA tiene prevista la boleta única papel, allí se establece que su utilización depende del Instituto de Gestión Electoral del distrito. Por otra parte, también se han adoptado diversos diseños de la boleta única papel para la votación en elecciones de cargos locales en San Luis Capital, San Carlos de Bariloche (Río Negro) y Río Cuarto (Córdoba). Es decir que, a lo largo de estas últimas décadas, la boleta única papel ha venido avanzando, por diversos caminos, para abarcar una parte cada vez mayor del padrón.

Esta semana en una carta enviada al Presidente de la Cámara de Diputados de la Nación, y suscripta por representantes de diferentes bloques, se ha solicitado una sesión especial para tratar los siguientes proyectos de boleta única: 0986-D-2021, 5247-D-2021, 1416-D-2021, 0418-D-2022, 1363-D-2021, 1274-D-2021, 4034-D-2021 y 0825-D-2022. Gracias al buscador de proyectos legislativos de DeQueSeTrata.com.ar sabemos que hay, además de ellos, otros proyectos que promueven la introducción de la boleta única papel en los procesos electorales presentados con fecha 2021-2022, pero que no han formado parte de la carta con el pedido de sesión especial.

Ahora bien, respecto a los ocho proyectos antes mencionados aquí realizamos un análisis general respecto de algunas características principales de los mismos:

Tipo de Boleta Única: Esos ocho proyectos coinciden mayoritariamente (con excepción del proyecto del socialista Estevez de Santa Fe) en proponer un diseño de boleta única que incluya a todas las categorías de la elección, de hecho casi todos especifican que debe incluirse un casillero de “voto por lista completa”, esto a los fines de favorecer el voto sin “corte” de boleta. Ese tipo de boleta única se asimila al utilizado en la Provincia de Córdoba. El proyecto del santafesino, por el contrario, propone la boleta única por categorías, y lógicamente cita en los fundamentos la experiencia santafesina.

Organismos electoral a cargo de la BUP: En todos los proyectos hay una coincidencia en torno a delegar en la Cámara Nacional Electoral la confección de la boleta única papel. Esto parece razonable en función de la experiencia previa que tiene ese organismo de la Justicia en el diseño de las boleta únicas para los padrones de extranjeros y de privados de libertad. Ese protagonismo de la CNE presenta algunos matices según cada proyecto, algunos otorgan funciones a la Dirección Nacional Electoral (del Ministerio del Interior) o a las Juntas Electorales de los distritos.

PASO: Salvo el proyecto de Poggi (Avanzar – San Luis) todos estos proyectos tienen prevista la aplicación de la BUP en las elecciones primarias. Justamente por ello, los proyectos que se alinean con el diseño de la BUP cordobesa se asoma un desafío relacionado con el diseño del casillero de “voto por lista completa”, dado que puede haber un número diferente de listas de precandidaturas de una misma agrupación política en cada categoría. Asimismo, se destaca en el caso de Monzó (Juntos por el Cambio – Buenos Aires) que junto al proyecto de introducción de boleta única papel presentó otro (826-D-2022) en el cual propone la “no obligatoriedad” de la ciudadanía para votar en las PASO, al tiempo que propone eximir de participar en ellas a aquellas agrupaciones que vayan a presentar en las elecciones generales una sola lista de candidaturas.

Accesibilidad electoral: Todos los proyectos repiten, de manera casi exacta, la introducción de plantillas en lenguaje braille que permitan el voto a las personas ciegas. La factibilidad material de contar con esas plantillas en todas las mesas electorales, dependen de factores muy diversos y complejos dado los tiempos que requieren para su confección, al tiempo que tampoco toda la población de personas con discapacidad visual puede comprender ese lenguaje. Desde ya que esto no implica una traba insalvable, de hecho algunos de estos proyectos incluyen también otros mecanismos de apoyo como el voto asistido, al tiempo que puede pensarse en la introducción de algún tipo de tecnología auditiva que permita el ejercicio del derecho a esa parte de la ciudadanía.

Otro punto en común de los ocho proyectos se relaciona con la previsión de impresión de un porcentaje (generalmente fijado en el 5%) de boletas adicionales para cubrir eventualidades y contingencias. Parece muy lejano, pero también de estos proyectos asoman desafíos vinculados a los plazos de cierre de la oferta electoral y, en términos más operativos, a contar con la impresión completa de las boletas únicas en función de esos plazos y de los tiempos de logística. Por último, en caso de prosperar alguno de estos proyectos, y de avanzar finalmente con la boleta única para 2023 en comicios de cargos nacionales, hay un tema poco considerado, y es aquel referido al plan de información y capacitación de los distintos roles electorales (desde votantes a fiscales y autoridades de mesa) que debe ser contemplado seriamente en los casos de reformas de instrumento de sufragio.

En todos los casos, se abre una oportunidad para un nuevo y profundo proceso de debate democrático sobre la introducción de reformas al sistema electoral argentino en el Congreso Nacional. El hecho de que esta oportunidad para el debate se presente en un año no electoral genera cierta expectativa, sin embargo tampoco se trata de una gran ventana temporal, para que prospere una reforma de esta dimensión con factibilidad de ser implementada en 2023, la discusión debería saldarse en un plazo relativamente breve, ya que a fines de este mismo año se inician las tareas técnicas de gestión electoral vinculadas a la administración de las próximas elecciones presidenciales.

Facundo Gabriel Galván es colaborador DQST – Dr. en Ciencia Política y docente en las carreras de USAL, UBA y UCA.